Una casa donde Dios transforma vidas
No somos solo una iglesia.
Somos una familia donde las vidas son restauradas, sanadas y guiadas hacia su propósito en Dios.
Un lugar para los que necesitan un nuevo comienzo
Kairos, la Casa del Alfarero, nació en el corazón de Dios con un propósito claro: rescatar vidas y restaurar corazones.
Inspirados en la parábola de la oveja perdida, creemos que cada persona tiene valor, sin importar su pasado.
Este ministerio comenzó hace varios años de forma sencilla, con un pequeño grupo de mujeres que atravesaban distintos procesos personales y espirituales.
Lo que empezó como algo pequeño, hoy es una casa donde muchas personas encuentran una nueva oportunidad.
Aquí no juzgamos tu historia… creemos en lo que Dios puede hacer con ella.
🔥 NUESTRA MISIÓN
Rescatar, sanar y restaurar vidas a través del poder de Dios, llevando esperanza a quienes más lo necesitan.
🙌 NUESTRA VISIÓN
Tu donación es segura y será utilizada para el crecimiento del ministerio y la ayuda a personas que lo necesitan.
❤️ LO QUE DIOS ESTÁ HACIENDO
A lo largo de este tiempo, hemos visto cómo Dios cambia vidas de manera real:
- Personas que vivieron en violencia hoy sirven como evangelistas
- Mujeres que vivieron en prostitución hoy son adoradoras
- Personas sin fe hoy son líderes y pastores
Lo que Dios hizo en ellos… también puede hacerlo en vos.
🙏 NUESTRA ESENCIA
Creemos en un Dios que:
- Restaura vidas
- Sana corazones
- Libera cadenas
- Da propósito.
Creemos en las segundas oportunidades.
Nuestra Pastora
Nuestra pastora, nacida en Colombia, creció con un llamado en su corazón: servir a Dios y ayudar a otros.
A lo largo de su vida entendió que su propósito era llevar esperanza a quienes más lo necesitan.
Llegó a Estados Unidos en agosto de 2021, y en el año 2022 comenzó formalmente este ministerio, el cual hoy sigue creciendo con una visión clara: transformar vidas a través de Cristo.
Su camino no ha sido fácil, pero ha sido testigo de cómo Dios utiliza su vida para traer sanidad, liberación y restauración a muchas personas.
Cuando Dios llama, también respalda.